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A los Chicos y Chicas de La Cueva

Pasados ya varios días desde las elecciones, después de haber tenido tiempo para experimentar la congoja, para las afirmaciones irreflexivas, para el victimismo, y el triunfalismo, para recrearnos simultáneamente en el “me esperaba más, merecíamos más” y el “pudo ser peor, hay que hacer autocrítica”, llega el momento de la reflexión serena, que supone poner punto y final a una etapa (la campaña electoral del 20D) y el inicio de otra etapa bien distinta en la que habrá que repensar la izquierda.

No obstante, antes de dar carpetazo definitivamente a estas intensísimas semanas, tengo que tener unas especiales palabras, un agradecimiento de algún modo al conjunto de hombres y mujeres que han llevado la campaña de Garzón en las redes sociales: esos a los que denominamos “La Cueva”.

1450263471_871990_1450274315_noticia_normalQueridos compañeros, empezamos una campaña en unas condiciones complicadísimas, el pesimismo nos invadía a todos. No había nada que hacer, estábamos acabados. Entonces, llegasteis vosotros. Conseguisteis trasladar a las redes todo el espacio que las empresas de publicidad, manipulación y entretenimiento (los mal llamados medios de comunicación) del Régimen nos habían negado. Lanzasteis hastag que fueron todos y cada uno de ellos Trending Topic. Llegamos incluso a ser segundo Trending Topic mundial. Al final, los medios tuvieron que hacerse eco de la campaña que estábamos haciendo de espaldas a ellos. Nunca habíamos logrado algo así. Nunca había logrado algo así ninguna fuerza política. Y, entonces, empezamos a creer. Nos llenasteis de ilusión. Vimos, como en el anuncio del compañero Alberto Garzón, que no estábamos solos. Que había multitudes con nosotros. Que teníamos gente, que teníamos propuestas, que queríamos y podíamos construir un nuevo país. Que generábamos ilusión y ganas de cambio en los corazones de la gente.

Sin vosotros, compañeros, habría sido muy difícil soportar esta campaña hasta el final. Sin la ilusión que nos infundíais, no habríamos tenido combustible suficiente para alimentar nuestro espíritu, tantas veces quebrado, tantas veces derrotado, y acumular las energías suficientes para poder continuar hasta el último día. Pero, gracias a vosotros, no solo logramos eso. No, la ilusión con la que llenasteis nuestros corazones pudo con la campaña y con mucho más. Gracias a esa ilusión, hoy, algunos no estamos lamiéndonos nuestras heridas, y perdiendo un valioso tiempo en el lamento. No, aún nos ha sobrado algo de fuerza de la campaña. Seguimos esperanzados. Seguimos ilusionados. Y vamos a construir un nuevo país.

Muchas gracias por hacernos creer.

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Por una izquierda mosaico, unitaria pero diversa, para ganar las elecciones.

Desde que anarquistas y marxistas rompieran en la I Internacional, allá por 1872, la división en las izquierdas ha ido en aumento. De anarcosindicalistas y marxistas, se pasó a anarcosindicalistas, socialistas, y comunistas, siguiendo después la división entre los propios comunistas, y la aparición de nuevas izquierdas a lo largo del siglo XX. No es de extrañar que, fruto de esta división, las fuerzas de la izquierda hayan pasado de estar canalizadas por potentes partidos de masas, como el viejo PSOE (cuando aún era socialista), a estarlo por pequeñas fuerzas políticas, a menudo en continuo enfrentamiento, y con escasa representación institucional (como IU o Podemos). Pero la historia no solo nos dice que la división penaliza a la izquierda, también nos deja claro que la unidad de la izquierda, respetando su diversidad, es el trampolín de las clases populares hacia la conquista del poder. Ejemplos de ello son el Frente Amplio en Uruguay, o SYRIZA en Grecia. E incluso, en nuestra propia historia, podemos recordar el caso del Frente Popular que ganó las elecciones del 36, o la Conjunción Republicano-Socialista que ganó las del 31. Siguiendo con este recorrido histórico podemos fijarnos también en las trágicas consecuencias que la división de la izquierda tuvo en Alemana, permitiendo a los nazis ganar las elecciones.

Desde Alternativa Socialista tenemos muy claro que el triunfo de la izquierda pasa necesariamente por la unidad. Pero entendemos también que esa unidad solo puede ser desde la pluralidad y el respeto a las diferentes sensibilidades ideológicas que existen en la izquierda. Sabemos, además, que es necesario incluir no solo a la izquierda clásica, representada por los partidos de izquierda y los sindicatos, sino a la nueva izquierda surgida de las plataformas sociales, como el 15M, o las diferentes asociaciones como ATTAC, Frente Cívico, y tantas otras. De esta forma, cada una de estas sensibilidades, sería una tesela más en la construcción de un mosaico de izquierdas, cohesionado pero plural, que se convertiría en el ariete capaz de derrotar a las fuerzas del Régimen, como son el PP, el PSOE, o Ciudadanos. La función de nuestro partido en este proceso es simple: aportar el bloque del socialismo democrático a la construcción de esa izquierda mosaico. La incorporación del socialismo a las candidaturas ciudadanas de unidad que han de representar a esa izquierda mosaico, como Ahora en Común, es imprescindible, pues somos muchos los que ocupamos el espacio de un socialismo que no se siente ya representado por un PSOE neoliberal. Sin el bloque socialista, la unidad popular se queda coja, y es insuficiente para derrotar tanto a la derecha clásica (conservadores como el PP y liberales como Ciudadanos) como a la derecha que encarnan los ex-socialistas, ex-socialdemócratas, y ahora socioliberales del PSOE.

Francisco José Rey García, portavoz de la gestora fundacional de Alternativa Socialista de Asturias

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Llamamiento a la militancia a no participar en el referéndum capcioso de mañana.

Ante las negociaciones para elegir al nuevo presidente del gobierno de Asturias, los militantes de IU pedimos hace tiempo que la dirección transfiriese esa competencia al conjunto de la militancia a través del proceso democrático del referéndum. En declaraciones recientes, la dirección de Izquierda Unida de Asturias afirmó que dicho referéndum sería realizado, y seríamos los y las militantes quienes decidiríamos a que candidato votaría el grupo parlamentario de IU.

Desgraciadamente, ayer por la tarde algunos militantes recibimos un correo de nuestra agrupación local (otros, a esta hora, no lo han recibido todavía) diciendo que la votación sería el sábado a mediodía (es decir, no se avisó ni con 48 horas de antelación y, además, algunos militantes, a menos de 24 horas, aún no lo saben). Si la forma de convocar este referéndum ya es de por si anormal, antidemocrática, y carente de cualquier tipo de garantía, peor aún es la pregunta capciosa que se hace, al más puro estilo de la consulta de IUCM impugnada por el federal.

Se pregunta, textualmente: “¿Estás de acuerdo con que IU se abstenga si no se logra un gobierno fuerte con un programa de izquierdas?” Es decir la única pregunta que se hace a la militancia es si acepta abstenerse o no, y en el caso de no abstenerse, no se permite elegir a que candidato se desea votar (Emilio León –pacto IU con Podemos-, Javier Fernández –Pacto IU con PSOE-, o el propio Gaspar Llamazares –no pactar con nadie-) De esta forma, se arrebata a la militancia la posibilidad de elegir a quien va a votar IU en la sesión de investidura, dejando, de facto, las opciones en dos: abstenerse, o dejar que Gaspar Llamazares decida con quien pacta (es decir, con el PSOE). Parece que el señor Llamazares ha conseguido plasmar en la pregunta su brillante estrategia como coordinador federal de IU (la sumisión permanente al PSOE) que dejó a la coalición con un solo diputado, al borde de la desaparición. Brillante estrategia que ahora está dispuesto a usar en Asturias para hundir también a IU en la región. Por otro lado, han conseguido también igualar el estilo despótico y caciquil de IUCM, federación que, recordamos, está actualmente expulsada de IU por llevar a cabo estas malas artes, pero que, aun así, cuenta con el apoyo de Izquierda Abierta, el partido del señor Llamazares, que nunca ha ocultado su simpatía por Ángel Pérez y Gregorio Gordo.

Por todo ello, los abajo firmantes, militantes de IU, LLAMAMOS A TODA LA MILITANCIA DE IZQUIERDA XUNIDA D’ASTURIES A NO PARTICIPAR EN ESTE REFERENDUM CAPCIOSO, Y NO LEGITIMAR NI VALDIAR UN ACTO ANTIDEMOCRÁTICO Y CACIQUIL QUE PRETENDE SUBORDINAR IU AL PSOE DE JAVIER FERNÁNDEZ Y JOSÉ ÁNGEL VILLA.

Alejandro Fernández Martínez (coordiandor IU Cangas de Onís)

Francisco José Rey García (Coordinador del área de educación de IX)

Umbela Sánchez Gancedo (IX-Xixón)

Alberto Menéndez Menes (IU Mieres)

Raquel García Gutiérrez (IU Aller)

Tomás Carrero Cantos (IU Avilés)

¿Quieres sumar tu firma a las nuestras? Comenta y añade tu firma (nombre, apellidos, y agrupación de Izquierda Xunida d’Asturies en la que militas)

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No soy antimonárquico, soy republicano.

Acabo de poner a ondear la bandera tricolor en la ventana de mi habitación, como hago todos los años por estas fechas. Y no lo he hecho, como piensan muchos, para decir que no quiero que haya reyes. Obviamente, como republicano, estoy en contra de la monarquía. No se puede ser republicano y defender que el jefe del estado no sea elegido democráticamente por todos los ciudadanos. Pero, ser antimonárquico, no te convierte necesariamente en republicano. El republicanismo es mucho más que eso.

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La libertad guiando al pueblo, de Eugène Delacroix. Alegoría de la libertad, bandera republicana en mano, guiando al pueblo revolucionario francés. Bajo sus pies, los caídos por la libertad.

La República (del latín Res publica¸ que significa la cosa pública, es decir, lo común, lo de todos) es una forma de estado basada en los valores de la Ilustración. Aunque su nombre hace mención a la antigua República Romana, el concepto moderno de república tiene su origen en las revoluciones liberales de finales del siglo XVIII. En este sentido, la república, es la forma del estado en la que se materializan los valores democráticos, ilustrados, y herederos de las revoluciones liberales, es decir: La separación de poderes, la soberanía popular, el sufragio universal, el sometimiento de toda ley a la declaración de derechos humanos, la libertad de prensa y de expresión, la libertad de culto (el laicismo y, por tanto, la separación entre la Iglesia y el Estado), la emanación popular de todos los poderes (elección directa mediante el sufragio anteriormente citado), el reconocimiento de los derechos sociales (derecho a la huelga, a la sanidad y educación públicas, a un trabajo digno…), etc. Todo lo anterior quiere decir que, si ahora decidimos quitarle su trabajo al señor Felipe de Borbón, es decir, quitarle el cargo que adquirió por ser “hijo de” (algo que normalmente está terriblemente mal visto pero que, paradójicamente, se acepta cuando se trata del más elevado cargo del Estado) y decidimos que pase a desempeñarlo quién gane unas elecciones cada cuatro años, España seguirá sin ser, en rigor, una verdadera república. Y no lo será porque, si solo cambiamos ese detalle, dejando todo lo demás como está, seguiremos encontrando lo siguiente: a) Seguirá sin existir separación de poderes. En España el legislativo elige al ejecutivo y a una parte del judicial, de modo que quien gane unas elecciones con una mayoría contundente, puede instaurar una “dictadura de cuatro años” (como la del señor Rajoy), que en modo alguno es una democracia, aunque emane de las urnas, y que es abiertamente contraria a los valores republicanos. b) Los poderes del estado seguirán sin emanar de la voluntad popular, pues los ciudadanos no podrán elegir ni al poder ejecutivo (que será elegido por el legislativo) ni al poder judicial, que se elige en un sistema que entremezcla un corporativismo en el que algunos señores eligen a sus sucesores a dedo, con otros que son elegidos, también a dedo, pero, de nuevo, por el legislativo. c) Seguiremos sin regirnos por la Declaración Internacional de los DD.HH., ya que numerosas leyes españolas, como la recién aprobada Ley Mordaza (que se carga de un plumazo la libertad de expresión y de manifestación como derechos fundamentales), o como el reformado artículo 135 de la constitución (que prioriza el pago de la deuda a los derechos sociales), son absolutamente contrarias a los DD.HH. logo-repc3bablicad) Seguirán vigentes los acuerdos vaticanos, abiertamente inconstitucionales, con lo que no habrá separación Iglesia-Estado. Todos los ciudadanos, independientemente de si somos ateos, católicos, protestantes, musulmanes, judíos, budistas, testigos de jehová, o cualquiera que fuese nuestra confesión, estaríamos financiando a la Iglesia Católica, la cual, además, no paga el IBI por ninguno de sus bienes inmuebles (y no me refiero a los templos, me refiero a las casas en las que viven los obispos, a edificios de oficinas que alquila a determinadas empresas cobrando un buen dinero, y un largo etcétera de propiedades que no pagan impuestos). Más aún, estaríamos financiando la aberrante práctica de introducir el adoctrinamiento religioso en los centros públicos a través de la asignatura de religión. e) Tampoco estarían plenamente reconocidos los derechos sociales. Y dejo este punto para el final por ser el más peculiar de todos. Y es que, en nuestra constitución monárquica, la mayoría de los derechos sociales están reconocidos (derecho a la sanidad y a la educación públicas y universales, al trabajo, a la huelga, a una vivienda digna…) pero, paradójicamente, muchas de las leyes que regulan estos derechos, son anteriores a la propia constitución y, por tanto, al reconocimiento mismo de ese derecho (hablo, por ejemplo, de la Ley de Huelga de 1977) o directamente no existen (no hay ninguna ley que disponga las medidas necesarias para garantizar el derecho a la vivienda o al trabajo). Incluso, se legisla en sentido contrario a esos derechos (como en el caso de la ley de liberalización del suelo de Aznar) sin que esto suponga un choque frontal con nuestra Carta Magna. Por tanto, aunque es evidente que en una república no puede haber un rey, porque la monarquía es contraria a los principios republicanos de elección democrática de los cargos del estado, de soberanía popular, y de separación de poderes, es obvio que, por el mero hecho de que no haya rey, no se cumplen en absoluto los requisitos necesarios para decir que un estado es verdaderamente republicano. Hay países que pueden ser considerados verdaderos modelos de republicanismo (Francia, por ejemplo). Pero hay otros países, que llevando la palabra república en el nombre, no lo son en absoluto, por no cumplir con los valores ilustrados del republicanismo. Por todo ello, compañeros republicanos, dejemos de pensar en tratar de echar al Rey, y comencemos a pensar en tratar traer la República. ¡Viva la República! f3238-banderadelarep25c325bablicaespa25c325b1ola

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Carta de presentación a los militantes y simpatizantes

Mi nombre es Francisco José Rey García, aunque todo el mundo me conoce como Fran o como Fran Rey. Tengo 26 años y soy licenciado en Química, especialidad en Química Física. Como muchos jóvenes de mi edad, pertenezco a un grupo de gente al que se les vendió la moto de que estudiar era una panacea que te resolvía la vida. Y aquí estoy, con una carrera, dos másteres, estudiando un tercero a distancia, a punto de iniciar el doctorado, y preparando las oposiciones a profesor de Física y Química. Cayo Lara dijo una vez que mi generación era la más preparada de la historia. No sé si será verdad, pero, desde luego, ninguna generación ha dado lugar a tantos parados con una impresionante colección de títulos.
Soy socialista desde los 15 años. Me considero enraizado en la tradición histórica del socialismo español de Pablo Iglesias (el viejo), Francisco Largo Caballero, Fernando de los Ríos, Rodolfo Llopis… y en general, los ideales que el Partido Socialista Obrero Español defendió hasta que sus siglas fueron robadas y prostituidas por el Felipismo y sus sucesores. Las mismas ideas socialistas que hoy encarnan otros dirigentes de la izquierda europea como Jean-Luc Mélenchon u Oskar Lafontaine. Fueron estos ideales los que me llevaron a afiliarme a Izquierda Unida, la casa común de la izquierda, hace ya cinco años. Participo desde mi afiliación en el área de juventud y, desde hace aproximadamente un año y medio, soy el coordinador del área de educación de Izquierda Xunida d’Asturies. Soy miembro, también, de Alternativa Socialista.
Me presento a estas primarias animado por un grupo de compañeros y compañeras con los que llevaba tiempo hablando y debatiendo sobre la necesidad de renovación que tiene esta organización. No solo renovación generacional, que también, sino renovación de personal (que nuevas personas, sean jóvenes o mayores tomen el relevo), organizativa (más debate interno, más formación militante…) y programática (que el carácter anticapitalista de esta organización se vea realmente reflejado en su programa). Mi candidatura es un modesto intento, tanto personal como colectivo, de poner nuestro granito de arena para que esa renovación pueda tener lugar en la lista a la Xunta Xeneral del Principáu d’Asturies.
En definitiva, me presento porque considero que sería un gran error que esa lista no fuese una lista de renovación, donde estuviesen representados los jóvenes, y donde quedase patente la pluralidad ideológica de Izquierda Unida. Creo honestamente que yo puedo aportar renovación y juventud, y mis ideas socialistas pueden reforzar la pluralidad ideológica a la candidatura de esta organización.

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Sobre el debate acerca de la candidatura de Llamazares

Voy a tratar de responder brevemente a las cosas que se han dicho después de que algunos compañeros saliésemos en prensa expresando nuestras críticas a la postulación de Gaspar Llamazares como candidato. Antes de empezar, quiero agradecer a todos aquellos que han decidido debatir con nosotros y confrontar sus argumentos con los nuestros. También quiero mostrar la enorme pena que me produce que otros compañeros hayan sido incapaces de estar a la altura del debate, recurriendo únicamente a la descalificación personal, al insulto, y al ataque a aquel que no piensa como ellos.
Primeramente, me veo en la obligación de responderle a todos aquellos compañeros que sugieren que, como hay primarias, no hay nada que debatir. Me temo que, a mi juicio, no pueden haber entendido peor el objetivo de unas primarias. Las primarias no pretenden sustituir el debate y la confrontación de proyectos por el personalismo, sino facilitar la elección directa y democrática de los candidatos. Pero, evidentemente, antes de votar, de elegir a un candidato, debe haber debate. Los militantes deben debatir públicamente y exponer sus argumentos en contra o a favor de unos u otros candidatos. Tampoco acepto la premisa de que aquellos que no nos hemos postulado como candidatos no tengamos derecho a expresar nuestra opinión sobre la posible candidatura de Llamazares. Esa es una restricción de la libertad de expresión absolutamente inaceptable, que reduce la acción política aquellos que quieren presentarse a un cargo institucional, lo que supone una profesionalización de la política absolutamente opuesta a los valores de esta organización. Si sale un candidato o candidata que me guste, lo apoyaré, pero sino, seguiré teniendo el mismo derecho a participar en los debates sobre este proceso de primarias y a expresar mis opiniones sobre los candidatos que se postulen.
Otros han llegado aún más lejos, han hablado de “acatar lo que se decida” como si el proceso en sí ya estuviese hecho. Y no es de extrañar, porque las formas en las que se ha producido la postulación de Llamazares, como si hubiese llegado como resultado de una gran aclamación popular, han venido a transmitir precisamente ese mensaje: “Ya está todo hecho, ya tenemos candidato”. Es justo eso lo que nos ha obligado a salir a escena, con el fin de romper esa idea propagandística de que “ya hay candidato ganador”, que podría evitar otras postulaciones, haciendo que el proceso de primarias perdiera todo su significado.
Graves me han parecido las declaraciones de aquellos que nos han dicho que en lugar de proponer, solo nos dedicábamos a “descalificar” cuando no hay ninguna descalificación en toda la nota de prensa. Más aún, cuando yo personalmente, en mi perfil de Facebook, he defendido a Gaspar cuando, a raíz de esta noticia, se dijo que llevaba mucho “chupando del bote”. ¿A qué descalificaciones pueden referirse? ¿O es que algunos se toman como descalificación el mero hecho de que alguien disienta de su opinión? Si es así, me aterra con que poco respeto se trata la libertad de expresión y el derecho a la discrepancia. A la discrepancia de otros eso sí, porque, paradójicamente, algunos de los que nos han dicho eso suelen discrepar públicamente de muchas de las decisiones de la dirección de IU, y no siempre de buenas maneras, ni con buenos modales. El colmo de la hipocresía es que, precisamente ellos, han recibido nuestras opiniones con insultos como “incompetentes” que “representan lo peor de lo que dicen rechazar”.
Tampoco puedo tolerar que se pongan en nuestra boca cosas que no hemos dicho: Ni somos el área de juventud de IU (otra cosa es que todos los que enviamos esta crítica seamos “jóvenes”), ni la crítica que hacemos a Gaspar es que sea “viejo”. Lo que criticamos es el hecho de que el compañero en cuestión que lleva en primera línea política toda nuestra vida, pretenda continuar, al menos 4 años más. En toda esa carrera política ha llevado al Congreso temas cruciales de Asturias, ha sido un excelente diputado, y ha destacado especialmente por su actuación durante la reforma del artículo 135 de la Constitución. No pretendemos atacar a Llamazares, simplemente decimos que, tras tantas décadas como político profesional, representando a IU en las instituciones, va siendo hora de agradecerle los servicios prestados y que ceda el testigo a otro.
PD: Lamento no haber logrado mi objetivo de ser breve.

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El Futuro del PSOE

“¿El futuro del PSOE? ¿Es necesario todo un artículo para hablar de eso? El futuro del PSOE es corto y negro”, podría decir algún lector. Sin embargo, es interesante analizar el abanico de posibilidades que se pueden plantear tras la elección del secretario general de los socioliberales. Tres son los candidatos que se presentan a la secretaría general (Pedro Sánchez, Eduardo Madina, y José Antonio Pérez Tapias), y tres son las cuestiones que me planteo al respecto.

Por un lado, Pedro Sánchez y Eduardo Madina representan claramente a las dos grandes alas del aparato socioliberal del PSOE: El primero de ellos es, esencialmente, la versión joven de Rubalcaba, tal vez algo más a la derecha. Es curioso que haya sido tan intensamente respaldado por las empresas de comunicación ideológicamente más conservadoras de nuestro país (13Tv le respaldaba claramente hasta que realizó unas declaraciones pro-abortistas). En cambio, el candidato Madina era considerablemente atacado por dichas empresas de comunicación, y defendido por aquellas otras que podríamos calificar de liberal-progresistas, es decir, al servicio de la burguesía progresista, que defiende el actual sistema político, económico y social, pero desde una óptica algo más abierta en relación a los derechos civiles (aborto, matrimonio gay…). Por último, Pérez Tapias, el único candidato de izquierdas, ha sido, en la mayoría de los casos, directamente obviado por las empresas de comunicación.

La historia tiene esa mezquina costumbre de repetirse una y otra vez, y no puedo dejar de ver aquí aquellos tiempos de los primeros gobiernos del PSOE, en los que los medios de comunicación nos presentaban a Felipe González, el “poli malo”, el representante del ala conservadora del PSOE, y, en contraposición a éste, a Alfonso Guerra, el “poli bueno”, el representante del ala izquierdista del partido. Obviaban las empresas de comunicación que tanto Felipe como Guerra habían sido tándem en el congreso de Suresnes, dónde se arrebató el partido a los socialistas históricos, y en el congreso de 1979, donde se abandonó el marxismo como referencia y, con ello, se abandonaron también todas las bases ideológicas del partido. Obviaban, también, las empresas de comunicación, que la alternativa a éste binomio existía, que se llamaba Izquierda Socialista, que se había opuesto al Felipe-Guerrismo, a la renuncia a las ideas del partido, y que tenía un liderazgo alternativo, compuesto por personas como Rodolfo Llopis o Pablo Castellano (incluso Tierno Galván en ciertos momentos). Ese mismo esquema trinomial es el que estamos viendo hoy con Sánchez, Mádina, y Pérez Tapias. Y es que la forma más eficiente de destruir a un candidato no es hablando mal de él, sino haciéndolo desaparecer, tal y como están haciendo las empresas que se dedican a la comunicación con el candidato Pérez Tapias. Cuando esto se combina con la constante presentación de dos candidatos, que aparecen como alternativos (poli bueno y poli malo) y sin visualizar, precisamente, a aquél candidato que presenta una propuesta diferente, a la luz de la cual, poca diferencia hay entre Madina y Sánchez, provoca la falsa apariencia de que hay un pluralismo ideológico, y una verdadera diferencia de proyecto. No digo con esto que Madina y Sánchez sean iguales (que no lo son), pero sus diferencias son de matiz, y no de proyecto, de la misma forma que el PP y el PSOE no son iguales, pero sus diferencias también son de matices y no de proyecto.

El funcionamiento de esta elección dentro del PSOE es el mismo que el funcionamiento de las elecciones en el Estado, especialmente en cuanto a la labor que ejercen las empresas de comunicación, ligadas unas a la burguesía conservadora, y, por tanto, defensoras de la ideología liberal-conservadora; y otras ligadas a la burguesía progresista y, por tanto, ligadas a la ideología liberal-progresista. Ambos tipos de empresas siguen más o menos la misma estrategia: el relato constante de la lucha entre el PP y el PSOE (favoreciendo a uno u otro en esa lucha) y enalteciendo la presunta rivalidad entre ambos como si realmente hubiese diferencias de proyecto, mientras ocultan a todas las organizaciones políticas que ofertan un proyecto de estado alternativo. De aquí, se podría inferir que el PSOE no solo convive con el Régimen, no solo es, desde hace 35 años, una de las dos patas que sostienen el Régimen, sino que el propio partido se ha identificado tanto con el sistema monárquico-liberal del 78, que se ha convertido en un reflejo de éste.  Si asumimos esta inferencia como cierta, debemos asumir también el preocupante corolario que de ella se deduce, que no es otro que el hecho de que ya no podemos “consolarnos” pensando que hay una cara conservadora y otra progresista del régimen, pues, el PSOE, al convertirse en un reflejo del régimen en su totalidad, ha pasado a abarcar la totalidad ideológica de dicho régimen, ha pasado a ocupar una posición central que abarca desde el liberalismo-conservador hasta el socioliberalismo. La cara “progre” del régimen ya no existe.

Finalmente, me gustaría hacer una breve reflexión sobre lo que ocurriría si el candidato alternativo, Pérez Tapias, ganase, o perdiese. Comenzaré suponiendo que gana. Nos encontraríamos ante una situación realmente difícil, un socialdemócrata clásico (incluso un socialista democrático) al frente de un partido que lleva 35 años ejerciendo una política neoliberal, un republicano al frente de un partido que ha defendido la coronación de Felipe VI, y se ha negado a someter a referéndum la cuestión de la forma del estado. Sería verdaderamente una situación difícil, y, probablemente, corta, como lo fue aquella experiencia de Borrell (mucho más domesticado que Tapias) como candidato del PSOE. Es, además, una situación enormemente improbable, al menos, a mi juicio, por eso considero más interesante la otra opción: qué pasa si Tapias pierde. Probablemente, si pierde con un 1% de los votos, no pase nada, su posición es minoritaria, quedará claro que el partido es de todo menos socialista, y se acabó. Ahora, bien, si pierde con un número significativo de votos, como ocurrió con Mélenchon en Francia, no sería de extrañar que Izquierda Socialista siguiese el mismo camino que el de sus homólogos franceses, la ruptura con el PSOE, y la formación de un partido socialista de izquierdas, integrado en un frente amplio de izquierdas como puede ser, en el caso de España, Izquierda Unida o, tal vez, una hipotética unión entre IU, Podemos, y otros movimientos. Más aún, me atrevería a decir que , si no lo hiciesen, estarían perdiendo una oportunidad histórica, y cometiendo un error para nada entendible desde la óptica de un socialista desencantado con un partido que, podrá llamarse socialista, obrero y español, pero es neoliberal, burgués, y más alemán y yanqui que otra cosa.

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