El asunto catalán (Parte 2 de 2)

La CiU independentista


El nacionalismo catalán de CiU, heredero del nacionalismo histórico catalán liberal de la Lliga y otros partidos, nunca se había mostrado independentista, simplemente se había dedicado a pedir más autogobierno, especialmente económico. El objetivo real de este tipo de nacionalismo nunca ha sido otro que el de no pagar impuestos al resto de España. Si bien es evidente que este planteamiento es tremendamente egoísta e injusto, hemos de decir, que en España hay dos comunidades autónomas que tienen prácticamente ese sistema fiscal: Navarra y País Vasco. Y aquí es donde entra el repentino independentismo de CiU. El grito de Artur Mas en favor de la independencia tiene dos objetivos: el primero es, como ya hemos dicho en la anterior entrada, crear una cortina de humo contra sus políticas neoliberales, que están recortando derechos sociales mientras se beneficia a las grandes fortunas catalanas, a cuyas órdenes está CiU; el otro, es pedir para Catalunya el mismo nivel de privilegios fiscales que tienen Euzkadi y Navarra. Para ello, necesita crear una masa en favor de la independencia, y, además, necesita difundir la idea de que Catalunya y su gobierno están resueltos a independizarse, pero siempre dejando caer que esto no habría sido así si el gobierno español fuese más “amable” en términos fiscales con Catalunya, de forma que, en un momento dado, para evitar esa independencia, se les concedan los privilegios fiscales de Euzkadi y Catalunya. Así, al concierto navarro y el concierto vasco, añadiríamos un concierto catalán, de forma que se daría la paradoja de que los que más tienen, menos aporten a las arcas públicas, generando terribles desigualdades sociales entre unos territorios y otros, que violan claramente el principio constitucional de igualdad de derechos entre todos los españoles.

La solución que yo propongo

Frente a un sistema centralizado, caro, e ineficaz, como al que pretenden volver a algunos, que renuncie a los grandes avances que hemos hecho a la hora de acercar la administración al ciudadano; frente al actual sistema de comunidades autónomas, que ni es centralizado ni federal, donde hay competencias duplicadas, y otras que parece que nadie sabe de quién son, donde hay comunidades autónomas (como Asturies) que son regiones de un estado centralizado, y otras (como Euzkadi y Navarra) que son estados propios de un sistema confederal; y, por último, frente a la idea del independentismo, que solo provocará volver más débiles a las dos partes, yo defiendo un para España un sistema federal, cerrado (es decir, las competencias están claramente marcadas en la constitución federal) simétrico (todos los estados federados son iguales, no como ahora, que hay comunidades de primera y de segunda) y culturalmente plural, donde se fomente que no existe una cultura española o una uniformidad española, todo lo contrario, tenemos la suerte de ser un crisol de pueblos, de ser un país pluricultural, y todas esas culturas deben ser fomentadas. Desde determinados sectores centralizadores y uniformizantes se dice que cuando un asturiano, por ejemplo, quiere ser más asturiano, quiere que se fomente la cultura y la lengua asturiana, es que es nacionalista asturiano, es mal español… ¿Podrá haber un sinsentido mayor? Si asumimos que Asturias es parte de España, ¿Cómo, por ser más asturiano, voy a ser menos español? Será justo al contrario, al ser más asturiano, soy más español, porque Asturies es una parte de España. Mal español no es el que lucha por la llingua asturiana, es el que reniega de ella, pues, al ser esta una parte importante de una de esas culturas que posee España, al renegar de ella está renegando de un rasgo cultural del estado español

Pero no basta con cambiar el modelo de estado para poner fin al problema catalán pues, si bien es cierto que, tal vez, muchos catalanes estén más cómodos con un sistema federal pluricultural, y es posible que disminuya claramente el número de independentistas, no es menos cierto que los independentistas que existan seguirán fomentando el problema catalán. La solución a este respecto la tiene el primer ministro británico, David Cameron. Teniendo un problema similar con escocia, ha convocado un referéndum sobre la independencia del país. Cuando el referéndum se convoque, y salga No, los independentistas se quedarán sin herramientas políticas. En Reino Unido esto puede hacerse porque no hay una cosntitución que lo impida. En España nuestra constitución debería reconocer el derecho a la autodeterminación, y debería establecer, en caso de que una comunidad quisiera independizarse, en base a qué términos se llevaría a cabo esa independencia (que parte de la deuda se llevaría consigo, si debería indemnizar a la otra parte por los problemas causados por esa independencia, etc…). De esta forma cuando se convoque un referéndum independentista en Catalunya, y salga No (que es el resultado que dan todas las encuestas) se acaba el problema Catalán. Ya no existe el argumento de que los catalanes son un pueblo oprimido que quiere independizarse y al que España no le permite decidir, nada de eso, el resultado del referéndum significará que los catalanes son españoles, básicamente, porque democráticamente han decidido serlo.

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